El alma de la península de Alcúdia
El aire aquí arriba huele a salitre y a acículas de pino pisadas por el sol. Nos encontramos a 150 metros sobre el mar Mediterráneo, en un enclave ajeno al turismo de masas. Mi perra Cala tira de la correa entusiasmada rastreando el rastro de las cabras salvajes entre el matorral. Es la Ermita de la Victòria: un santuario fortificado que domina la bahía de Pollença y encarna el latido más puro de Mallorca.
La península del Cap des Pinar posee una fuerza geológica sobrecogedora. Al mirar hacia el norte divisas el perfil quebrado de Formentor y las crestas de la Serra de Tramuntana, e incluso en días despejados se vislumbra la silueta lejana de Menorca recortada en el horizonte marino.
Un viaje a través de los siglos
Los orígenes del lugar se remontan al siglo XIII, cuando nació como atalaya defensiva para vigilar las incursiones corsarias antes de que alcanzaran las villas de interior. Con los siglos el puesto militar devino en centro espiritual.
La iglesia actual presenta nave única con bóveda de cañón y capillas laterales, culminada en su reforma barroca de 1697. Tras el altar reposa la venerada imagen gótica del siglo XV de la Mare de Déu de la Victòria. Según las crónicas oficiales de Alcúdia, el mismísimo emperador Carlos V subió a esta colina para orar ante la Virgen antes de zarpar en su expedición a Túnez.
«Se aprecian todavía los muros almenados del baluarte original: este templo se concibió para resistir asedios bélicos y tempestades.»
Mateo Valero
Dormir y comer entre las nubes
Petit Hotel Hostatgeria La Victoria
En las plantas superiores del santuario opera una hospedería de trece habitaciones rústicas. Sin lujos artificiales, ofrece camas confortables y una paz nocturna sobrecogedora por una fracción del precio de los hoteles de costa.
Restaurante Mirador de la Victoria
A escasos metros de la iglesia, su terraza escalonada mira a pico sobre la bahía. Es el lugar perfecto para degustar cocina tradicional mallorquina como un rico *tumbet* o cordero al horno con hierbas serranas.
El reto ciclista: Camí Vell de la Victòria
Para los ciclistas en ruta, la ascensión de 2,1 kilómetros por el Camí Vell de la Victòria presenta una pendiente media del 6,7% con herraduras exigentes entre el pinar. En la bajada moderen la velocidad por la presencia de peatones y cabras monteses.
Rutas de senderismo en el Cap des Pinar
La ermita es el punto de partida estrella para coronar la Talaia d’Alcúdia, cima culminante de la península (10,2 km ida y vuelta). La subida atraviesa densos pinares y trepa por crestas calizas hasta las ruinas de una atalaya del siglo XVI, con vistas de 360 grados sobre las bahías de Pollença y Alcúdia.
Para senderistas experimentados, la ruta hacia la Penya des Migdia recorre un vertiginoso sendero militar tallado en la roca sobre el abismo.
Calas salvajes y naturaleza virgen
El Cap des Pinar es un espacio natural protegido donde anidan halcones peregrinos entre palmitos autóctonos. Tras la caminata pueden descender a la cala de cantos rodados de S’Illot o a la salvaje Platja des Coll Baix para un baño refrescante en aguas cristalinas.
La hora dorada en la ermita es un espectáculo único: el sol se sumerge tras la Tramuntana transformando la bahía de Pollença en una lámina de bronce bruñido.
Datos prácticos de acceso
El acceso rodado discurre por una carretera asfaltada estrecha con curvas que desemboca en un aparcamiento gratuito frente a la iglesia. La ermita permanece abierta durante todo el año y su visita es gratuita.
